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Responde Canciller argentino a grotescas declaraciones de Roger Noriega

Responde Canciller argentino a grotescas declaraciones de Roger Noriega Página 12
2004-01-07


Rafael Bielsa, Canciller argentino


“Esto desbarató nuestro trabajo” Roger Noriega, subsecretario para el Hemisferio del Departamento de Estado, dijo que la política de Kirchner hacia Cuba es motivo de decepciones y preocupaciones. El mandatario instruyó a Bielsa para que le conteste. “Es agraviante”, dijo el canciller.

Por Fernando Cibeira

Las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Argentina, hasta ayer en nivel de “amistad y madurez”, entraron rápidamente en cortocircuito con detonante en la situación de Cuba. El subsecretario del Hemisferio Occidental, Roger Noriega –el funcionario de George W. Bush para la región–, dijo que estaba “desconcertado” por la política del gobierno de Néstor Kirchner hacia Fidel Castro y particularmente “decepcionado” con el canciller Rafael Bielsa, porque en su visita a la isla no quiso entrevistarse con los disidentes cubanos. “Lamento estas manifestaciones parciales, sesgadas, en relación con la política exterior argentina que me afectan y me agravian”, respondió Bielsa. El entredicho se produjo al mismo tiempo que se confirmaba que Kirchner y Bush se reunirán el martes próximo en Monterrey, México, en donde participarán de la Cumbre de las Américas.

Aunque en Cancillería se preocupaban por separar una cosa de la otra, no hay dudas de que el encuentro del martes 13 mexicano no cuenta ahora con los mejores auspicios.
Roger Noriega habló en el Consejo de las Américas, un reducto que nuclea a lo más selecto del establishment de Nueva York bajo la tutela del veterano banquero David Rockefeller. En su visita a Estados Unidos, Kirchner pasó por allí y no le fue mal. Pero, ayer, el clima fue diferente, básicamente debido al sesgo de las afirmaciones de Noriega.

La pregunta, nada inocente, referida a la política argentina hacia Cuba corrió por cuenta de otro de los halcones de los norteamericanos en la región, el ex embajador en Chile y Paraguay, George Landau. Noriega se despachó diciendo:
- “La política del presidente argentino Néstor Kirchner hacia Cuba es motivo de preocupaciones y decepciones”.
- “He notado que la política argentina parece haber hecho un giro hacia la izquierda. Es desconcertante porque la Argentina es un país importante que debería estar con nosotros en la promoción de los derechos humanos y la democracia”.
- “Cuando el canciller Bielsa viajó a La Habana y no se reunió con ninguno de los disidentes, envió una muy mala señal”.
- “Argentina es un país independiente y que tiene una política exterior independiente, con su propia toma de decisiones, pero como amigos podemos diferir”.

Enterado de estas afirmaciones, Kirchner instruyó a Bielsa para que saliera a responder. El canciller optó por un tono con el que pareció circunscribir el entredicho a lo personal, dado que Noriega reveló estar “particularmente” decepcionado con él. “Me afecta y agravia”, contestó Bielsa, quien en cada replica se preocupó de utilizar términos similares a los que había usado Noriega. No obstante, al tratarse del ministro que representa la política exterior del país, es obvio que el conflicto no puede limitarse a lo personal y debe traducirse como el primer choque entre la administración republicana y Kirchner. Al no emitir un comunicado oficial, la Cancillería evitó formalizar el entredicho.

El canciller contó que ayer estuvo con el embajador norteamericano, Lino Gutiérrez, a quien le hizo saber su decepción por los términos a los que había descendido la relación diplomática entre ambos países. “Es decepcionante que tras una reunión de una hora con el embajador norteamericano este funcionario desbarate la tarea diplomática con declaraciones de esta naturaleza”, agregó. “No puede dejar de llamarme la atención que en un país donde es importante la democracia y los derechos humanos, un funcionario rechace de manera tan flagrante el derecho de un gobierno a su autodeterminación”, añadió.

-Amor a la mexicana

En el encuentro con el embajador, Bielsa había terminado de arreglar los detalles de la reunión que el martes mantendrán Bush y Kirchner en México. El encuentro había sido solicitado por la Casa Blanca el viernes pasado yen Cancillería tenían buenas expectativas en cuanto a su contenido en el contexto de las presiones que viene soportando el gobierno argentino para incrementar sus pagos al exterior. Algo lógico dado el antecedente de aquella visita de Kirchner a Washington, en la que Bush le aconsejó pelearle hasta la última moneda al Fondo Monetario.

Luego del episodio de ayer, tanto Bielsa como Noriega se inclinaron por pensar que el ítem Cuba será uno de los que se repasarán durante la cumbre presidencial. La intervención del funcionario norteamericano fue un adelanto al cariz que Bush pretende darle al encuentro continental, en el que espera conseguir un respaldo de los presidentes americanos a su cruzada contra todos los Ejes del Mal que se crucen en su camino.

Además de la condena a Castro y de los cuestionamientos a Kirchner, Noriega también le dedicó más de un párrafo al presidente venezolano Hugo Chávez y al líder cocalero boliviano, Evo Morales.

En Cancillería anoche trataban de encontrar una respuesta a la sorpresiva salida de Noriega. “Hay que entender que ellos empezaron la campaña electoral”, respondía un funcionario cercano a Bielsa. En ese sentido, recordaban que el voto anticastrista afincado en Miami le permitió a Bush llegar a la Casa Blanca y que allí imagina también conseguir la plataforma que le permitirá la reelección. Los anticastristas de Miami no esperan otra cosa que prosiga el ahogo al régimen castrista y el endurecimiento de las relaciones diplomáticas con todos los gobiernos que no rompan con él.

Pese a que cuando se encontraron Bush y Kirchner en Washington, Argentina ya había cambiado su voto condenatorio a Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, en aquel entonces el presidente norteamericano no hizo ninguna mención al tema. Ahora sus prioridades son otras.

Rápidamente, el Gobierno comenzó a cosechar solidaridades. El jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, sostuvo anoche que las declaraciones de Noriega “son una falta de respeto hacia la Argentina, hacia el pueblo argentino y hacia su gobierno”.

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